sábado, septiembre 30, 2006

¿Para qué revistas literarias?

Alfredo Carrera

Las revistas literarias son, ahora junto a los suplementos culturales de los periódicos, los medios más efectivos para que las personas lean y se informen acerca de la cultura. Las publicaciones marcan los momentos en la literatura, por ejemplo Orpheu marcó el inicio del modernismo en Portugal (primero una revista de vanguardia y luego moderna), que hizo tambalear sensibilidades en esa época. Las revistas culturales, ya no digamos simplemente literarias(1), son documentos históricos que al correr de los años adquirirán valor, al igual que los suplementos, que hoy en día, son los más y los que más persisten.

A pesar de que toda publicación genera, tan sólo por aparecer, un registro dentro de la literatura(2) es difícil que sobresalgan o se vuelvan importantes, la causa de casi todos los males es el dinero. Con todo y que los costos de edición, diseño e impresión se han reducido considerablemente, siempre representa un inversión importante hacer una revista porque se necesita dinero para editarla, diseñarla, imprimirla, distribuirla, promocionarla, presentarla. Pocos de los que se inmiscuyen en el quehacer de una publicación independiente tienen la disposición que requiere echar a andar una publicación y ya no hablemos de la política editorial, a quién publicamos y a quién no, complicadísimo de determinar y mantenerse.

Todo lo anterior, hasta el dinero, será poca cosa ante la pregunta que con facilidad desarticula a casi toda publicación actual: ¿para qué? Difícilmente los directores de revistas recientes, de presupuestos reducidos responden a esta pregunta. Existen muchas respuestas alternativas y muy clásicas: “porque no teníamos donde publicar”, “porque teníamos muchos textos y muchos amigos pintores”, “¿por qué no?”, “porque queríamos dinero”. Sin embargo, todas esas razones se desinflan al enfrentarse al ritmo de trabajo que demanda una publicación para mantenerla a flote y más cuando no hay un objetivo real, algo que vaya más allá de “no nos publican en ningún lado”.

La mayoría de las revistas que aparecen hoy en día en todo el mundo (ya sea en fotocopias o en otros procesos como offset o impresión digital) simplemente se publican por publicarse. Las personas que están dentro de estás pronto se dan cuenta que no es tan fácil como pensaban, entienden que la mayor parte de los tiros se quedan en la casa del director o se regalan, que hay otras mil revistas mejores que la suya y con el presupuesto amplio. Habría que agregar que esos proyectos, la más de las veces, los inician personas que nunca habían estado en uno y en su mayoría no rebasan los 30 años.

A pesar de todo, en cada ciudad nacen y mueren publicaciones independientes todos los años. Pocas logran destacarse y a penas unas pocas se mantienen después del número 10. A está altura hay que decir que las revistas son un negocio, que pocas personas lo entienden así, que menos personas se dan cuentan que cada publicación está delimitada y estructurada por cosas tan simples como el diseño, el nombre, dónde se distribuye. Al día de hoy, hay que entender que subirse al barco para hacer una revista no es un trabajo simple, que además no se aprende en la escuela, sino en el transcurrir y que siempre será necesario establecer un compromiso con los objetivos que le dan vida a una publicación; aunque los objetivos al inicio sean tan ridículos como llegar al número 11.

Y no crea que todas las revistas son únicamente ese cúmulo de letras e imágenes. Hay muchas que sobre salen de forma importante y no hablamos de “Letras libres, sino de otras revistas que han logrado marcar la forma de hacer revistas (3) y otras con tirajes cortos y de distribución pequeña que tienen muy claro su objetivo. Hay que revisar las revistas que uno lee y preguntarse ¿para que la hacen? Las especializadas: para aportar algo a investigaciones o métodos anteriores, las literarias con autores de renombre: para mostrar la literatura actual, las culturales con altos presupuesto (y harta publicidad): para mostrar lo más actual del arte y la cultura, y ¿las literarias pequeñas (independientes de bajo o nulo presupuesto)? estás son las más y casi nunca tienen objetivos, algunas para crear nuevos lectores, otras agrupan los objetivos de las otras publicaciones, otras son muestras de la literatura regional o generacional-regional.

1.Podemos considerar una revista como literaria si el 60% de su contenido es o se refiere a la literatura y cultural o miscelánea si dedica sus páginas a la cultura, pero no predomina ninguna disciplina.

2. Aquí es importante detenernos: al decir literatura, no digo literatura universal, revistas de gran trascendencia lo logran, pero la mayoría sólo lo hace en la literatura regional o local.

3. Como Biblioteca de México, Alforja, Ficciones, Revistatlántica de Poesía, Tinta seca por mencionar algunas pocas.

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